La única pregunta que Jon Rahm había dejado sin responder era cuánto. Cuántos golpes iba a acaparar de ventaja para ganar por segundo año consecutivo el Open de España. El quién, qué, cuándo, dónde y cómo ya lo había dejado escrito el sábado con un -8 en el día para -17 en total, eagle en el par cuatro del hoyo 16 incluido, y todos los demás en fila y a un mundo de distancia. La incógnita se resolvió con una tarjeta final del vasco de -22, cinco golpes de renta sobre Rafa Cabrera Bello y siete sobre Samuel del Val. Para ellos había quedado la lucha por el segundo puesto.
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