Defendía España en Wuhan la vigencia de una marca competitiva, la solvencia de un grupo huérfano de muchos de sus referentes históricos y la necesidad de reivindicarse ante las dudas acumuladas en otra primera fase espesa. Defendía tantas cosas que defendió como nunca para responder como siempre. En ausencia de fluidez ofensiva y con tan solo una canasta de su referente, Marc Gasol, la selección apretó los dientes para para enseñar los colmillos, secó a Italia y puso rumbo a cuartos de final del Mundial. Este domingo, ante Serbia, los de Scariolo se jugarán la primera plaza del grupo que, en función de los resultados, podría llevar asociado el premio de evitar a Estados Unidos en una hipotética semifinal. En el cruce asoman Argentina o Polonia.
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