dimanche 8 septembre 2019

Cerco al imperio del rey Roger

Lo que comenzó siendo un baile de tres —el último campeón de un Grand Slam que no forma parte del Big Three fue Stan Wawrinka, en el US Open de 2016—, pasó a ser de dos por la retirada de Novak Djokovic en los octavos y luego quedó en una danza en solitario por el patinazo de Roger Federer en los cuartos. De repente, Rafael Nadal se encontró ante un escenario ideal porque la competición había quitado a dos ogros y simplificaba el trazado hacia su decimonoveno grande. Le brindaba Nueva York un camino mucho más despejado —teóricamente, solo podía haber chocado contra uno de ellos en la final, al coincidir el serbio y el suizo en la misma rama del cuadro— y él puso la directa hacia el trofeo, rediseñando así la rivalidad más fascinante de la historia del tenis.

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