Asiste Wimbledon, se apunta desde diversos frentes, a una de las ediciones más lentas que se recuerdan. El calor de la primera semana –temperaturas en torno a los 30 grados y ausencia de lluvias– ha ido secando y pelando la hierba de las pistas del All England Tennis Club y el debate se ha extendido entre los profesionales. A Rafael Nadal, por ejemplo, se le ha cuestionado varias veces por el asunto y el balear tiene una opinión firme: no es el césped, es la bola.
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