Hay un aspecto indisociable de Neymar jugador y del Neymar persona por más que se tienda a diferenciar entre el ciudadano díscolo y el futbolista desequilibrante con independencia de que juegue y viva en París o Barcelona. Y es su facilidad para equivocarse en la toma de decisiones, especialmente en la última jugada, defecto que le penalizó en su aspiración de ganar el Balón de Oro. Neymar ya enredó al Madrid en septiembre de 2011 cuando pasó un reconocimiento médico en su país con un doctor vinculado al club blanco y posteriormente decidió permanecer en el Santos. Jugó durante dos temporadas con el propio Madrid y el Barça para finalmente firmar por la entidad azulgrana en 2013 después de la intervención del entonces presidente Sandro Rosell, buen conocedor del mercado y sobre todo de la idiosincrasia de Brasil.
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