Mucho se seguirá discutiendo siempre sobre los mejores formatos de competición. En la eliminación de Fenerbace, de forma clara, se puede argumentar que el mejor equipo regular ha tenido que jugarse todo a una carta en vez de seguir con la ventaja de nuevas series de playoff con el factor cancha a favor. La vieja Copa de Europa, hoy flamante Euroliga, siempre fue así. Gustará más o menos, pero a nadie engaña la genética de su trofeo. Y en otras ocasiones Obradovic se vio beneficiado. Por ejemplo aquella primera Final Four que ganó con Partizán en 1992 cuando llegó cómo peor clasificado de los cuatro en liza.
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