Sin más historia que el adiós en su estadio del emblemático Pedro López y los confirmados últimos servicios de Juanfran, Godín, Griezmann como rojiblancos, Levante y Atlético echaron el cierre de la temporada agarrados a sus dinámicas finales. Los locales, crecidos, con la salvación ya en la mano, jugaron sueltos de inicio y tuvieron el duelo en la mano amparados en su portero Koke y en su contundencia para castigar los errores defensivos de su rival. Con dos goles a favor no pudieron resistir el empuje del Atlético en la última media hora. Entregaron el empate definitivo, avasallados por la capacidad de competir de los rojiblancos, incluso con un jugador menos.
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