El Levante se llevó un punto de Anoeta a pesar de que tuvo un problema gordo en San Sebastián: decidió no presentarse en la primera parte. Entre resbalón y resbalón, la Real jugó un poquito; los granotas, nada, tal vez porque andaban los futbolistas ajustando la pisada y la frenada, que parecían deslizarse y tropezar sobre una pista de hielo. Será el rocío nocturno sobre el césped de Anoeta. El relente que viene de la mar, ahora que el fondo por donde azota el viento del norte está a la intemperie.
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