Ni un segundo de pausa, ni un paso atrás. Eso es el Eibar de Mendilibar, que se está convirtiendo en un equipo de autor, con una fórmula que parece sencilla. Que suelen ser las más complicadas de poner en práctica. El segundo gol de los guipuzcoanos es el ejemplo perfecto. Saca de centro Charles, toca hacia Cote, que lanza en largo, Sergi Enrich salta de cabeza, desvía hacia Charles, que ve a Bono adelantado y golpea suave, en vaselina. Once segundos han pasado desde el comienzo de la segunda parte y ya han doblado la ventaja de una puñalada certera. El Girona noqueado.
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