El exceso de información acorta el terreno de la imaginación. La transmisión oral de las gestas permitía que el héroe fuera sumando habilidades hasta convertirse en un ser cercano a la magia. Derrotaba a centenares de enemigos, conquistaba enormes extensiones de terreno... No había una masa crítica con las herramientas necesarias para fiscalizar sus actos y, si procediera, desmontar su imagen. El deporte era, hasta la llegada las cámaras que todo lo escrutinan, un campo fantástico para convertir las victorias en hazañas sobrenaturales. De hecho, todas las poblaciones del mundo tenían una celebridad local que era mejor que el campeón del mundo de la disciplina en cuestión.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2S9WKWT
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire