Tan grande es el premio a estas alturas de la Liga de Campeones que la cautela se impone al juego. Al menos suele pasar en los choques de ida mientras un primer gol no impone roles. A partir de ahí todo, de alguna manera, fluye. Y gana el juego, que suele premiar al mejor. En Londres lo fue el Tottenham por encima del Borussia (3-0), que se cayó tras verse por detrás en el marcador y se aboca a una remontada en la decisión al calor de su pasional público, que deberá intimidar más que nunca.
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