Es falso que los pueblos germánicos sean fríos. No hay más que ver cómo cantan a capela Bloed, Zweet en Tranen los hinchas del Cruyff Arena. La voz desgarrada de André Hazes interpretando su himno de derrota se multiplica por 55.000 en las gargantas lastimeras de los hinchas que parecen clamar por el regreso imposible de los dorados años 70. Anoche contra el Madrid, al menos, el joven equipo que los representa puso sangre, sudor y lágrimas, como dice la canción, para sobreponerse al juez Damir Skomina y el gol que les anuló vía VAR. “¡La UEFA es una mafia!”, gritaban los seguidores iracundos.
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