El Oporto perdió su primer partido en esta Liga de Campeones, pero salvó el desastre cuando había recibido dos goles en la recta final del partido y las sensaciones eran aún más pésimas que el marcador. Marcó entonces Adrián López, una decepción en Oporto, donde no ha conseguido establecerse y encadenó cesiones, la última la pasada campaña para firmar un descenso con el Deportivo. El delantero asturiano llevaba tres años sin marcar en Europa, pero su gol alumbra la remontada para los portugueses, que la buscarán en su feudo dentro de tres semanas.
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