Cada vez que Rafa Nadal se disponga a sacar en su estreno en el Open de Austria contra James Duckworth, un temporizador de 25 segundos intentará acelerar su extenso ritual de gestos. En el último Masters de Austria de golf, el pasado junio, los jugadores vieron vigilados sus recorridos por un buggy que transportaba una cuenta atrás de 40 segundos para cada golpe (50 para el primero). Los entrenadores de la NBA ya solo pueden pedir dos tiempos muertos (y más cortos) en los últimos tres minutos en lugar de tres en los dos minutos finales... Los principales deportes de masas tratan de espabilarse en una época inundada de estímulos con los que competir.
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