Los jugadores del equipo júniorde los Black Demons, de fútbol americano, se meten en el vestuario para ponerse su casco, su coraza y coger los balones en forma de huso característicos de su deporte. Rápidamente se dividen en dos grupos que entrenan por separado: los jugadores de ataque, que visten de blanco; y las líneas defensivas, que han salido a entrenar con la camiseta negra del equipo.
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