Desde 1968 sólo se ha batido un récord del mundo en México. En 1979 lo consiguió el italiano Pietro Mennea en los 200 metros (19,72s). De alguna manera cuestiona la idea de unos Juegos tan favorecidos por la altitud y la novedad de la pista sintética que se daba por descontada la ruptura de los récords. Se puede hablar, por el contrario, de la eclosión en México 68 de una de las mejores generaciones del atletismo estadounidense, con velocistas y saltadores portentosos, además del genial Dick Fosbury, el profeta de un estilo desconocido entonces y hegemónico ahora. México 68 produjo resultados extraordinarios. Kenia ganó sus primeras medallas de oro, la gimnasta checoslovaca Vera Caslavska igualó las cuatro medallas de oro de Jesse Owens en Berlín 36 y un joven Mark Spitz se estrelló cuatro años antes de ganar siete oros en los Juegos de Múnich.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2EcL7Yn
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire