Mari Pau Corominas. Así, por su nombre y apellido, y no abuela, la llama uno de sus seis nietos. Y entre sus tres hijos le acaban de regalar una réplica del bañador que utilizó hace 50 años en la Alberca Francisco Márquez. “Una monada, con las letras México 68 y detrás mi nombre. Me lo he puesto esta mañana”, explica entusiasmada. Tenía entonces 16 años y en aquellos Juegos marcó un hito en el depauperado y misógino deporte español de la dictadura franquista. Fue la primera española que disputó una final olímpica, la de los 200 metros espalda (fue séptima), y una de las dos únicas mujeres, junto a Pilar Von Carstenn, entre los 128 españoles que compitieron en México 68. Lo celebró por anticipado al completar en mayo pasado la Travesía del Estrecho de Gibraltar —“tardamos cuatro horas y un minuto en recorrer 15,2 kilómetros y recaudamos 7.000 euros para la ONG Proactiva Open Arms”, explica—. “Creo que la final de los Juegos la nadé un 25 de octubre”, barrunta esta barcelonesa de 66 años.
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