“¿Quieres comunicarte con Leo?, Mándale un WhatsApp”. Si Messi anda con la pelota pegada a su bota izquierda en el campo, fuera del césped tiene un imán en su mano derecha con el móvil (el rosarino, como Maradona, es zurdo de pie y diestro de mano). La timidez crónica del 10 se apaga en el mundo virtual. “Es más expresivo y divertido en los chats que en el cara a cara”, aseguran en el vestuario del Barça. “No sé con quién se escribía por el celular, quizás con Luis Suárez, porque estaba todo el día enganchado”, bromeaban en la selección argentina. También vía mensaje de texto le planteaba sus inquietudes a Guardiola, cuando el técnico del City mandaba en el Camp Nou y el 10 estaba alterado con la omnipresencia de Ibrahimovic. Valiente y elocuente en el campo, parco e inexpresivo fuera, la campaña 2018-2019 vislumbra nuevos objetivos para Messi. Tiene el viejo deseo de recuperar la orejona para el Barça y también liderar el plantel que ahora entrena Valverde.
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