A tres semanas de que lo haga Leo Messi, varios camiones se mueven por el José Zorrilla, ahora un rectángulo de tierra excavado para renovar el drenaje y sustituir el césped. Por primera vez en diez años, la noche del 25 de agosto, contra el Barcelona, el Valladolid, recién ascendido a Primera, estrenará hierba. Y más cosas. El estadio, patas arriba, es un trasiego de operarios que suben y bajan, sobre un rumor de fondo de golpes y zumbidos. Se rehacen zonas de prensa, se construyen despachos y en un vestíbulo se amontonan las taquillas del vestuario, también en obras. Como la plantilla definitiva, que aún es un misterio. Con todo, por primera vez en su historia, el club tuvo que abrir el 4 de agosto una lista de espera después de alcanzar los 20.000 abonados, casi la mitad gratis por una promoción del curso pasado.
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