lundi 13 août 2018

Courtois y Keylor, un problema o dos soluciones

A besos se comió Thibaut Courtois el escudo de la camiseta que vistió en su presentación como jugador del Real Madrid. Hasta en cinco ocasiones besuqueó el portero belga la divisa del club blanco. “Estoy en el sitio en el que siempre quise estar”, declaró a modo de agradecimiento. Horas después, la placa que le homenajea en el llamado Paseo de las Leyendas, en el que el Atlético rinde tributo a los futbolistas más importantes de su historia, apareció con una anónima pintada en la que se leía la palabra “rata”. Algún aficionado, cretino también sirve, tuvo a bien saludar así el fichaje por el eterno rival del que fuera portero del Atlético. Que lo fue durante tres temporadas en las que ayudó, y tanto que ayudó, al equipo a ganar una Liga, una Copa, una Liga Europa y una Supercopa de Europa. Poca cosa, debió pensar el sujeto de la brocha.

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