Solo unas horas después de cumplir los 18 años, a Vinicius Júnior le esperaba un avión en Río de Janeiro con destino a España, a una vida desconocida para un muchacho criado en el humilde barrio de São Gonçalo, a unos 30 kilómetros del centro de la ciudad. La mayoría de edad no era un simple trámite para él. Al chico le había llegado el momento de poner rumbo al Real Madrid, club que desembolsó 45 millones para contratarle cuando todavía era juvenil del Flamengo. La entidad blanca se adelantó al resto de grandes europeos en una operación sin precedentes que le permitió asegurarse al que es considerado uno de los mayores prodigios del fútbol mundial. Este viernes, el capítulo de su fichaje llegó a su fin con la presentación en el Santiago Bernabéu.
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