“Ahora la ciudad de Los Ángeles tiene a un Dios y a un Rey. Zlatan le da la bienvenida a LeBron James”. Así celebró Ibrahimovic, jugador del Galaxy, el fichaje de King James por los Lakers. No tiene problemas en ponerse bajo el foco de atención, ni por supuesto en ostentar todo su ego. Presente o no, Ibrahimovic nunca está ausente. Ni siquiera en Rusia 2018. El exdelantero del Barcelona, de 36 años, mira, desde la televisión de su casa en California, cómo su selección busca ganarse un lugar entre los cuatro mejores. “Están haciendo cosas que nadie pensaba que podían hacer. Creen en ellos mismos y piensan que pueden hacerlo. Están muy bien y, con suerte, podrían continuar”, sostiene el 9.
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