En la terraza de esparcimiento para los jugadores, Alex de Miñaur (Sidney, 19 años) devora en cinco minutos la caja de pasta que sostiene con sus propias piernas. Antes se ha entrenado y ahora departe con el núcleo duro que le acompaña en Wimbledon. Bajo la sombrilla, en torno a una mesa de madera, su madre Esther y sus tres hermanos pequeños, Daniel, Sarah y Cristina; el técnico Adolfo Gutiérrez; su agente David Drysdale; y entre constantes idas y venidas, un exnúmero uno: el capitán australiano de la Copa Davis, Lleyton Hewitt, por el que no parece pasar la edad.
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