Cuando el juego del equipo no alcanza para descascarillar al oponente, cuando el pase no es un arma para descontar líneas y cuando el remate tras los centros laterales no son suficientes para batir al experto Keylor Navas, siempre vale el refugio de la estrategia a balón parado. Sobre todo cuando, como Serbia, se cuenta con un francotirador como Kolarov, que calzó la pelota con el interior del pie, inclinó todo su peso hacia delante para el golpeo y puso el esférico por encima de la barrera y a centímetros de las manoplas de Keylor Navas. Un golazo para el festejo de Serbia y para disgusto de Costa Rica, que en un único partido se le ha torcido el Mundial de mala manera porque en el grupo también está Brasil y su feroz ofensiva.
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