Corea del Sur se ha convertido en un clásico contemporáneo de la Copa del Mundo, un invitado que nunca falta a la mesa (la actual es la novena presencia consecutiva), pero rara vez llega al postre. Solo en dos de esas ocasiones superó la primera fase y su epopeya hasta semifinales en 2002 no hubiera resistido un paseo por el VAR. Incapaces de dar el salto, los coreanos llegaron sin brillo a Rusia y tiene pinta de que apenas van a ir más allá de aportar una cuota de universalidad a la competición. Cayeron ante Suecia y eso es un problema en un grupo que completan México y Alemania y en el que los germanos ya suman una derrota.
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