Ni en Argentinos Juniors, ni en Independiente, ni en el Anderlecht, ni en la Lazio, tampoco en el Milán, Lucas Biglia ha utilizado el dorsal 6. Solo lo pedía en la selección argentina. “¿Por qué lo usas?”, le preguntaron en el cuerpo técnico de Jorge Sampaoli. “Porqué me gusta Iniesta”, resolvió el volante. Entonces, le aconsejaron: “Deberías usar el 5, ¿cuánto hace que un volante central no lo usa?”. Biglia escuchó el consejo. Hoy luce el mismo dorsal que en su día usaron Redondo, Almeyda o Cambiasso. Mascherano siempre prefirió honrar a Diego Simeone y lucir el 14. Da lo mismo el dorsal que luzcan, ninguno es capaz de reivindicar al volante tocador, ayer imprescindible, hoy extraviado en el fútbol argentino.
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