A veces se cruza algo asombroso en nuestras vidas que es imposible no amar, como la selección de Islandia. No conoces a nadie de ese país, es posible que te mueras antes de ir allí, o al menos que te rompas un brazo o una pierna, pero como millones de personas tienes la impresión de que este equipo pertenece a tu familia de amores lejanos. Los mundiales son siempre ocasiones perfectas para enamorarse de algo inesperado, que no conocías, y que, por supuesto, un día olvidarás que quisiste. Islandia es uno de tantos amores ficticios, pero irrenunciables. No está la vida para dar la espalda a cosas que no existen del todo, y sin embargo bellísimas. Un tuitero argentino le recordó a su seleccionador, antes del debut, que él no había ido a trabajar “para ver a su selección perder contra un país inventado por Netflix para hacer una serie sobre vikingos”.
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