En Valdebebas sólo faltó ayer el cartel de “aforo completo”. No había ni una silla libre. Ni hueco para colocar más cámaras. Lo que continuó igual era la sonrisa, serenidad y buen humor del técnico del Madrid. Zidane esquivó como pudo las preguntas sobre la BBC. Desde que Bale se recuperó de la enésima lesión muscular, ha vuelto el eterno debate: ¿4-4-2 o 4-3-3 con Bale, Benzema y Cristiano? Desde diciembre no ha habido apenas día en que al técnico no le hayan preguntado si sigue pensando lo que dijo cuando llegó al banquillo del Madrid: si los tres están al cien por cien, son innegociables. “A mí es que me da igual el sistema. Yo quiero jugar y ganar”, soltó Marcelo ayer cuando le preguntaron con qué dibujo se siente más cómodo.
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