José Mourinho deslizó la acusación de que Pep Guardiola es un consentido de los poderes establecidos que infringe las reglas de la federación inglesa de fútbol mediante la continuada exhibición, en la solapa izquierda, durante todo el mes de noviembre, de un lazo amarillo solidarizándose con quienes exigen un referéndum de independencia para Cataluña. “Tenemos derecho a tener convicciones políticas, pero no estoy seguro de que las reglas permitan mensajes políticos en el campo”, dijo el técnico del Manchester United, maestro del histrionismo controlado, en víspera de enfrentarse al Manchester City, el rival que lidera la clasificación de la Premier con ocho puntos de ventaja, y al que dirige Guardiola. “Yo creo que a mí no me dejarían hacer lo mismo”, se quejó el portugués, víctima declarada de los árbitros británicos.
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