Se acabó la Champions para el Atlético. Dos finales, una semifinal, unos cuartos de final y este borrón de caer en la primera ronda. Qarabag. Será difícil que la hinchada rojiblanca olvide este nombre. El club azerí quedará grabado a fuego en las páginas más negras de la historia del club. La caída era una muerte esperada y ya ratificada bajo la solera británica de Stamford Bridge. Pero fue en Bakú y después en el Metropolitano donde el equipo de Simeone empezó a firmar su adiós a la competición al no ser capaz de derrotar al club azerbaiyano en dos partidos. El empate solo le da para una leve inyección anímica y para lamentarse más aún de esos dos estrepitosos tropiezos contra un club plagado de futbolistas sin nombre.
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