Ahora que nos toca Rusia viene al recuerdo aquel gol de Marcelino, el 21 de junio de 1964, a los rusos. No eran rusos, eran la URSS, pero para los niños de entonces eran los rusos. Aquello fue tremendo, en un país en el que aún resonaba el “¡Rusia es culpable!” que había bramado Serrano Suñer, El Cuñadísimo.
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