La despedida de la selección peruana rumbo a Nueva Zelanda fue lo más parecido a la bienvenida de un equipo que acaba de consagrarse campeón. Aunque este no era el caso, la situación lo ameritaba. Es que el equipo nacional de Perú está a un paso de clasificar a un Mundial tras 35 años de ausencia y esos fuegos artificiales sumados a las bengalas, banderas y bombos fueron un reflejo de cómo viven los aficionados este momento. El próximo viernes, en el duelo de ida ante Nueva Zelanda en Wellington, comenzarán las horas de ensueño para un país entero que se desvela por estar en Rusia 2018.
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