“¿Eres consciente de que en el Barcelona vas a jugar solamente la Copa del Rey?”, le advirtieron desde su entorno a Javier Mascherano antes de fichar por el Barça de Guardiola en el verano de 2010; “tienen al mejor mediocentro del mundo para su sistema [Busquets]“. Al Jefecito no le importaba. “No pasa nada, ya me buscaré la vida. Quiero jugar en el Barça”, resolvió el argentino. Y se buscó la vida: participó en el 75% (60% de titular) de los duelos en el curso 2010-2011. Eso sí, se tuvo que reinventar. Guardiola lo mandó a la cueva, a la demarcación de central, una solución de futuro para Mascherano. Con esa decisión, el técnico del City le abrió la puerta para disputar su último Mundial en Rusia-2018.
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