Acabamos el año tomando el desayuno en una biblioteca inaugurada por el rey Jorge V con unas majestuosas vistas al Parlamento británico, al puente de Westminster y al London Eye. A continuación, subimos al barco que nos lleva navegando por el río Támesis hasta el impresionante complejo en el que brota el O2, como un futurista hongo que alberga el torneo vedado a todos los tenistas menos a los ochos primeros de la clasificación.
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