No hay equipo más samaritano en la Liga que el desdichado Málaga, ni uno más afortunado que el líder Barça. Los azulgrana se encontraron con la victoria sin apenas jugar ni esforzarse, favorecidos por los errores del árbitro y de un adversario que está peleado con las porterías independientemente de la alineación que disponga Míchel. La sensación es que al técnico le ha mirado un tuerto y su suerte depende del caprichoso Al Thani. Al Barcelona por el contrario le ocurren cosas tan asombrosas como que Iniesta marque un gol mientras sigue la sequía de su artillero Luis Suárez.
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