“Me van a echar, yo creo que me van a echar”, decía en casa Kepa Arrizabalaga, según recordaba en una entrevista concedida el año pasado a El Mundo Deportivo sobre su etapa de entrenamientos con el primer equipo, cuando apenas era un adolescente, porque nadie le corregía posibles errores “y a los demás sí”. “Se va a ir, se va a ir”, repiten ahora muchos aficionados rojiblancos por la dilación en renovar con el Athletic un contrato que vence en junio de 2018 y que a partir de enero, si no hay acuerdo, le permite negociar libremente con cualquier club.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2zNy3Th
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire