Aunque no tiene prisa, Jose Arnaiz –sin tilde, ni en el nombre ni en el apellido, o así lo pide él- no quiere perder más el tiempo después de fichar el pasado verano por el Barça. A sus 22 años y padre de un niño, el delantero ha dejado de ser una promesa del filial azulgrana para convertirse en una figura de la Segunda A que reclama la oportunidad de actuar en el Camp Nou. Las circunstancias juegan por una vez a su favor después que estuviera a punto de extraviarse en Valladolid. A su rescate acudió Paco Herrera y ayer debutó con el Barcelona en Murcia en la Copa con un gol.
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