Es difícil olvidar las circunstancias en las que Conchita Martínez llegó a la capitanía de la Davis. Difícil porque sustituyó a Gala León, primera capitana del equipo masculino, recibida como extranjera en un vestuario al que no fue consultada la decisión ni, por tanto, el sexo (Toni Nadal se preguntó cómo pasaría tanto tiempo en el vestuario entre jugadores con tan poca ropa: “Sólo tengo que llamar a la puerta”, respondió León; Verdasco dijo que lo normal es que el seleccionador fuese siempre hombre: se supone que al igual que ocurría en el equipo femenino, que también solía ser un hombre).
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