dimanche 13 août 2017

Justin Thomas se hace grande

El rough de bermuda –tipo de hierba muy resistente y frondosa- castigó a los que no supieron poner la bola en calle desde el tee. Los greens de cristal, que no estaban receptivos y que con los putts resultaban ingobernables por las colinas y por lo deslizantes que estaban, penalizó a los que no tenían el pulso ajustado. Y así, en el exigente Quail Hollow, fueron cayendo uno tras otro los mejores golfistas del planeta durante el PGA Championship. O casi todos porque algunos, como si buenos aldeanos de la Galia de Asterix fueran, aguantaron el tipo. Sobre todo cinco: Kevin Kisner, Chris Stroud, Hideki Matsuyama, Louis Oosthuizen y Justin Thomas, aunque a última hora se les añadieron Patrick Reed y Francesco Molinari. “Será una pelea de perros”, vaticinó Kisner, líder antes de afrontar el domingo. Sobre en la Milla Verde –novela de Stephen King que en castellano se tradujo como El corredor de la muerte-, sobrenombre que tiene el final del recorrido, los hoyos 16, 17 y 18. Y el más completo durante los cuatro días fue Thomas, que acabó la última jornada con -4 y se llevó su primer grande. “Sabía que tenía que tener paciencia y jugar al golf. Lo aprendí en el US Open pasado [le ganó Brooks Koepka en la última jornada]”, señaló el golfista, ya con el trofeo Wanamaker en la mano y después de habérsele escapado alguna que otra lágrima.

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