Allá por donde pisa, Gerard Piqué deja huella. El central del Barcelona, de 30 años, se desplazó esta semana a Madrid y se dejó ver dos días en el palco noble de la pista central de la Caja Mágica. Desde allí escuchó algunos silbidos en su contra, alguna que otra arenga madridista y presenció un par de partidos, el estreno de Andy Murray y al día siguiente una victoria de David Ferrer, ahora ya eliminado. A algunos les sorprendió la presencia del futbolista, pero desde hace tiempo se sabe de su afición al tenis. Le gusta a Piqué el deporte de la raqueta, donde además de una vía de entretenimiento el 3 del Barça percibe hoy día una jugosa opción de negocio.
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