Aquellos que no trasnochasen y hayan aterrizado aquí se encontrarán con una sorpresa en toda regla. Sam Querrey, contra todo pronóstico, privó a Rafael Nadal de su primer trofeo de la temporada y terminó con fabulosa secuencia que había firmado el español hasta desembocar en esta última final, la segunda que pierde este año tras la de Melbourne. Cayó Nadal, que hasta la pasada madrugada nunca había sido batido en México y ni siquiera había entregado un solo set, pero anoche fueron dos (6-3 y 7-6, en 1h 34m) y por lo tanto se quedó otra vez a un paso de morder un nuevo trofeo, algo que no hace desde abril del año pasado, hace 11 meses en Barcelona. No pudo Nadal, porque enfrente se topó con un kalashnikov que le amargó por completo la velada.
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