La mejora de McLaren en la primera sesión de la segunda semana de entrenamientos libres fue real. Pero no tuvo continuidad. Tras 34 vueltas surgió un problema eléctrico que afectó al motor Honda y ahí acabó la euforia inicial. De nuevo en el taller, el coche fue descuartizado, la caja de cambios levantada y las soluciones de Honda que no llegaban. Al final, decidieron cambiar el motor. Stoffel Vandoorne lo vivió con resignación, esperando que los problemas pudieran resolverse para coger de nuevo el volante… lo cual ocurrió alrededor de las cuatro de la tarde, para dar un par de vueltas y regresar al taller.
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