Hay un Contador de toda la vida que se guía de su instinto, su fuerza última, su fogosidad que no se apaga, y en la París-Niza hace temblar a todos, solo delante, atacando, y hay un Nairo nuevo, que ha aprendido que la madurez ciclista consiste justamente en llevar la contraria al instinto y, con el jersey de líder, ligero, domina como un verdadero patrón la Tirreno-Adriático.
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