Presumió Luis Enrique de que el Barça saldría a ganar porque hay cosas que son innegociables, pero su equipo prefirió ponerle cloroformo al partido arañando segundos de donde podía: en un fuera de banda; en un saque de portería; tras una falta… Resulta que los azulgrana no estaban por la labor de asumir riesgos y la falta de ambición le costó la identidad, también la pelota y algún que otro susto, condicionado también por acabar el partido con dos jugadores menos. Pero Cillessen, el portero de la Copa, sostuvo al Barça en los momentos de apuro.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2kp1m90
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire