En la previa, Luis Enrique había advertido que sus muchachos iban a sufrir si querían superar al Atlético. Tenía razón el asturiano. Lo que seguramente no preveía el entrenador del Barcelona era la intensidad del sufrimiento que padecerían los azulgrana. Hasta el duelo frente al cuadro rojiblanco, los azulgrana solo habían visto una cartulina roja; ayer, en el choque más importante de lo que va de campaña, vieron dos. Sergi Roberto y Luis Suárez se fueron antes de tiempo a las duchas. Primera expulsión para el catalán en su carrera, mientras que el charrúa vio la roja por primera vez con la camiseta del Barça. El 9 se perderá la final. “Se veía venir”, soltó, con rabia, el uruguayo.
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