La estruendosa derrota del Barça en París no tendrá secuelas inmediatas por más que el resultado y el juego invitan a intervenir de forma decidida en el Camp Nou. Aunque los síntomas del equipo son muy preocupantes, queda por jugar el partido de vuelta y anticipar acontecimientos sería una falta de respeto, sobre todo a Messi, incluso con un marcador que ningún equipo ha remontado en Europa: 4-0. El futuro del Barcelona, al fin y al cabo, depende de dos figuras cuya continuidad no está precisamente asegurada: una es la del propio Messi, quien acaba contrato en 2018, igual que la del capitán Iniesta, y la segunda afecta a Luis Enrique. El entrenador tampoco se ha pronunciado a pesar de que su vínculo laboral expira el 30 de junio.
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