Cenicienta sigue en los campos de fútbol ingleses y esa noticia convierte ese entorno en especial. Hace un año el Leicester entró en el baile de los grandes para alzar la Premier League, ahora la pista de los sueños la ocupa el Lincoln City, un modesto club que juega en la quinta categoría del país, de carácter semiprofesional, y que jugará los cuartos de final de la Copa tras eliminar el Burnley. El sorteo le había deparado jugar la eliminatoria a partido único en campo de una de las revelaciones de esta campaña en la Premier, el cuarto mejor equipo del campeonato como local que solo había perdido tres de sus últimos 29 partidos disputados en su feudo. No importó. Alimentado por la gasolina que propulsa las utopías, el Burnley compitió cara a cara todo el partido y a dos minutos del final el central Sean Raggett marcó un gol que hace historia: nunca un equipo de ese nivel había llegado a estar a apenas dos pasos de la final de Wembley. Este lunes el Sutton United, que jugará como local, puede seguir idéntico camino si supera al Arsenal.
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