jeudi 9 février 2017

De la hamaca al potro de tortura

Náuseas, mareo y desorientación. El 20 de marzo de 2005, en su cruzada por el primer título mundial de Fórmula 1 de su palmarés, Fernando Alonso estuvo a punto de desmayarse al bajarse de su Renault R25 en el circuito de Sepang, en Malasia, donde aquel domingo a las cuatro de la tarde la temperatura ambiente superaba los 32ºC y la humedad, el 90%. El español, que por aquel entonces era un búfalo de 23 años en su plenitud física, a duras penas tuvo aliento para llegar a la meta después de 56 vueltas (ganó). Aquella imagen de un Alonso medio grogui se da de frente con la frescura en el gesto del asturiano tras disputar ese mismo gran premio los tres últimos años. “Esta F-1 es mucho menos exigente. Recuerdo ir a Malasia y tener una preparación muy específica para llegar allí, y desde el sábado hacíamos muchas cosas rara para estar hidratado, con un programa de entrenamiento específico. Ahora, sin embargo, a veces no quiero ni el sistema para beber agua porque apenas sudo, así que no hace falta”, reconocía el ovetense en 2014.

Seguir leyendo.



source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2kxr37u

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire