La contundente defensa que realizó Zidane sobre Danilo el viernes en la sala de prensa de Valdebebas se transformó en el Bernabéu en una inexorable suplencia. Podría sonar extraño después de que el francés dijera, con enorme contundencia, “estoy al 1.000% -diez veces más que al 100%- con él. Es un jugador que me encanta”. Pero ese encantamiento duró lo que sobreviven los amores de verano en pleno mes de enero. El brasileño, pitado incluso cuando la megafonía cantó su dorsal, no jugó ayer ni un solo minuto y eso que su espacio sobre el campo se encuentra descubierto para las próximas cuatro semanas con la lesión de Carvajal.
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