El Real Madrid, que hasta el sábado parecía un equipo invencible, se ha hecho vulnerable. El Sevilla (que le remontó un 0-1 en seis minutos) interrumpió la racha de 40 partidos sin perder del conjunto blanco. La seguidilla terminó pese a un partido perfecto y, pese a la derrota, los blancos se marcharon del Sánchez Pizjuán manteniendo el liderato. Pero acusaron el golpe. Tanto que anoche en Copa, la cita que Zidane esperaba para demostrar que el encuentro contra el Sevilla no había dejado secuelas, los blancos no salieron del coma.
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